lunes, 18 de febrero de 2013

De un huevo decrépito

El otro día teníamos una cena en casa de una amiga, cada uno de los invitados tenía que llevar algo de comer y como el cocinitas de la casa es Jesús, dejamos que él hiciera los honores preparando uno de sus mejores platos: Una quiche francesa. 

El problema vino cuando al acumulársele el trabajo, como a cualquier estudiante que se precie, derivó esta acción en mi, así que me puse manos a la obra. Tuve que comprar varios ingredientes y entre ellos estaban los huevos. Según mi hermano se tienen que usar cuatro huevos por cada quiche, y yo iba a hacer dos quiches, por lo que compré dos docenas para tener de sobra en casa. 

A mi me gusta improvisar en la cocina por eso eché doce huevos en cada quiche y resultó que eran demasiados. Sabía más a tortilla que a otra cosa, y como sobró una quiche, cenamos, desayunamos y comimos una jartá de huevos, cosa que obviamente no le sienta muy bien al organismo. Pero bueno, vamos a lo importante. En realidad os he mentido porque uno de los quiche solo tenía once huevos, el restante resultó ser un tanto peculiar, asi qué decidí no sacrificarlo y adoptarlo como mascota

El susodicho huevo tiene la cáscara totalmente arrugada, parece que ha vivido lo suyo y al que le ha llegado su hora. Pero como es mejor verlo que escribirlo os dejo unas imágenes:


Uno joven y el viejo
Entre la vida y la muerte
Un filtro más familiar

 Riéndose con un amigo

 De fiesta

 Llamando a la familia

Trabajando la mente

 Él quiere viajar

 Descansando los huesos

 
Rodeado por sus peores enemigos.
 
 
Buenas noches.

2 comentarios:

  1. jaajajajajajaja eres el PUTO!

    Fede, tu compi de clase

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  2. ¡Muchas gracias por leernos querido Delegado!
    Me alegro que te guste ^^

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