Hace algún tiempo Edu PE dejó recaer en mí la labor de
contaros cómo un obrero contento con su trabajo dejó liberar su arte con la
taladradora neumática:
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Los hechos ocurrieron un día al volver de clase en el que me
propuse a entrar por la puerta principal del piso, pero un parapeto enorme me
lo impidió. El suelo por donde debía pisar no estaba, en su lugar había una
gran masa de agua que salía de una tubería blanca a gran presión y el susodicho
obrero observándola desde una distancia segura, como admirando su belleza. Yo,
nervioso por el hallazgo, le pregunté con denotado asombro:
-¿Disculpe señor obrero, que ha ocurrido?
El señor obrero, muy campechano él, me contestó: -¿Disculpe señor obrero, que ha ocurrido?
-Nada, aquí, que estábamos picando e intentando no destrozar los cables de la luz, QUE ME HE DISTRAÍDO Y LA HE LIAO PARDA -.
Yo me quedé con cara de, a vale, bueno…
- ¿Y... ahora cómo entro? Le pregunté.
El señor obrero me miró de soslayo y dijo:
-O esperas a que achiquemos el agua, o entras por la otra puerta.-
Ese día, el obrero que la lió parda me demostró que teníamos otra puerta.- ¿Y... ahora cómo entro? Le pregunté.
El señor obrero me miró de soslayo y dijo:
-O esperas a que achiquemos el agua, o entras por la otra puerta.-
Buenas noches.
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