Quiero contaros algo muy siniestro que nos lleva pasando
desde hace varios meses, antes no me atrevía por miedo a represalias, pero
ahora he encontrado el valor necesario para contarlo y allá voy:
Hace exactamente tres meses y un cuarto de día se encontraba
Jesús, el Gemelo, solo en casa. Y de repente nuestro gran teléfono fijo empezó
a sonar con ese ring ring tan agudo y molesto (Si no conoces nuestro teléfono será mejor que pinches aquí). El teléfono sonaba y sonaba y
Jesús, que odia descolgarlo, dejaba que el sonido se extinguiese en la
lejanía. El tiempo pasó, Jesús seguía haciendo cosas de estudiantes como comer
y hacer cosas de cálculos con calculadoras y de repente, el teléfono sonó de
nuevo. Poco a poco, nuestro protagonista se fue levantando, sintiendo que algo
maligno acechaba nuestro piso, nuestro hogar y que se materializaría si
descolgaba aquel viejo teléfono…
Paso a paso, inspiración tras espiración se fue acercando al
teléfono, alargando la mano, pero de repente dejó de sonar. A Jesús
por poco no le da un patatús, pero como racionalista que es, se dijo a si mismo
que no pasaba nada, que su mente le estaba jugando una mala pasada. Pero cuando
se dirigía hacia su habitación el maldito teléfono volvió a emitir aquel
chirriante sonido. Rápidamente descolgó el auricular y gritó: -¡QUE
QUIERES DE MI! ¡QUE QUIERES DE MI!- Una voz que parecía provenir de ultratumba
le contestó: -Queremos que disfrute usted de una de nuestras maravillosas
ofertas. Tenemos unos muy bue…-CLICK. Jesús colgó a la teleoperadora latina de cualquier
compañía telefónica y empezó a reírse… pero lo que no sabía era que algo siniestro aguardaba en la oscuridad, algo que provenía de otro lugar y al que le gustaba jugar con sus presas…
Jesús descansaba en su cama después de un duro día lleno de
cosas científicas y sobresaltos, leía un libro sobre el cerebro, sus
interconexiones y como potenciarlas y de nuevo, por la rendija de su puerta el
sonido del teléfono le llegó al oído… Pensando que sería su compañero de piso,
se encaminó y se colocó el auricular en la oreja: -¿Diga?... ¿Digaaa?...- nadie
contestaba… -¡Maldito teléfono estropeado!- Gritó con violencia Jesús, y de
repente, un sonido gutural pero muy claro le heló el pulso, y esto fue lo que
escuchó:-……………….Good Bye……………-
Y la línea se cortó….
A partir de entonces recibimos continuas llamadas del más
allá de un fantasma inglés.
Yo siempre he pensado que los anteriores dueños del teléfono
tuvieron que tratar con las artes oscuras… y algo maligno ha viajado hasta
nuestra casa por medio del fijo… Quien sabe…
(Juro solemnemente que esta entrada es completamente verídica, aunque le haya dado un muy conseguido efecto novelesco).
Buenas noches, si es que podéis dormir.

No es para tanto a mi me llama a menudo James Dean y hablamos en perfecto español de su cochazo
ResponderEliminarContando con que James Dean también es un fantasma, pero en este caso tiene un Porsche, ganas tú. Touché! Dudo que nuestra fantasma telefónica tenga siguieta bicicleta...
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