miércoles, 20 de febrero de 2013

De una llamada inquietante.


Quiero contaros algo muy siniestro que nos lleva pasando desde hace varios meses, antes no me atrevía por miedo a represalias, pero ahora he encontrado el valor necesario para contarlo y allá voy:

Hace exactamente tres meses y un cuarto de día se encontraba Jesús, el Gemelo, solo en casa. Y de repente nuestro gran teléfono fijo empezó a sonar con ese ring ring tan agudo y molesto (Si no conoces nuestro teléfono será mejor que pinches aquí). El teléfono sonaba y sonaba y Jesús, que odia descolgarlo, dejaba que el sonido se extinguiese en la lejanía. El tiempo pasó, Jesús seguía haciendo cosas de estudiantes como comer y hacer cosas de cálculos con calculadoras y de repente, el teléfono sonó de nuevo. Poco a poco, nuestro protagonista se fue levantando, sintiendo que algo maligno acechaba nuestro piso, nuestro hogar y que se materializaría si descolgaba aquel viejo teléfono…

Paso a paso, inspiración tras espiración se fue acercando al teléfono, alargando la mano, pero de repente dejó de sonar. A Jesús por poco no le da un patatús, pero como racionalista que es, se dijo a si mismo que no pasaba nada, que su mente le estaba jugando una mala pasada. Pero cuando se dirigía hacia su habitación el maldito teléfono volvió a emitir aquel chirriante sonido. Rápidamente  descolgó el auricular y gritó: -¡QUE QUIERES DE MI! ¡QUE QUIERES DE MI!- Una voz que parecía provenir de ultratumba le contestó: -Queremos que disfrute usted de una de nuestras maravillosas ofertas. Tenemos unos muy bue…-CLICK. Jesús colgó a la teleoperadora latina de cualquier compañía telefónica y empezó a reírse… pero lo que no sabía era que algo siniestro aguardaba en la oscuridad, algo que provenía de otro lugar y al que le gustaba jugar con sus presas…

Jesús descansaba en su cama después de un duro día lleno de cosas científicas y sobresaltos, leía un libro sobre el cerebro, sus interconexiones y como potenciarlas y de nuevo, por la rendija de su puerta el sonido del teléfono le llegó al oído… Pensando que sería su compañero de piso, se encaminó y se colocó el auricular en la oreja: -¿Diga?... ¿Digaaa?...- nadie contestaba… -¡Maldito teléfono estropeado!- Gritó con violencia Jesús, y de repente, un sonido gutural pero muy claro le heló el pulso, y esto fue lo que escuchó:-……………….Good Bye……………-

Y la línea se cortó….

A partir de entonces recibimos continuas llamadas del más allá de un fantasma inglés.

Yo siempre he pensado que los anteriores dueños del teléfono tuvieron que tratar con las artes oscuras… y algo maligno ha viajado hasta nuestra casa por medio del fijo… Quien sabe…

(Juro solemnemente que esta entrada es completamente verídica, aunque le haya dado un muy conseguido efecto novelesco).

Buenas noches, si es que podéis dormir.

2 comentarios:

  1. No es para tanto a mi me llama a menudo James Dean y hablamos en perfecto español de su cochazo

    ResponderEliminar
  2. Contando con que James Dean también es un fantasma, pero en este caso tiene un Porsche, ganas tú. Touché! Dudo que nuestra fantasma telefónica tenga siguieta bicicleta...

    ResponderEliminar